COSTANOTAS octubre 25, 2018

Carlos Andrés un joven habitante del barrio Los Robles de Soledad, Atlántico buscando solucionar su situación económica se fijó en doña Gladys, su vecina de 75 años de edad.

Abrumado por no tener dinero con que comprarse el último celular que quería, el joven de 24 años decidió enamorar a su vecina, una mujer de la tercera edad, que según rumores de la cuadra tenía una pensión muy bien remunerada.

Al parecer todo comenzó cuando su mejor amigo le dijo: “Hey porque no te cuadras con la señora Gladys, me tiraron el dato que tiene una pensión de 3 millones y es viuda, ahí jue!”. Las palabras de su mejor amigo le retumbaron en la cabeza a Carlos quien de inmediato comenzó a conquistarla.

Doña Gladys quien había llegado al barrio hace unos cuantos meses, tenía fama de que le gustaban los hombres jóvenes y por esta razón Carlos quien era un muchacho atlético y bien parecido, creyó tener los dotes para enamorarla y así poder disfrutar de su pensión.

Comenzó a saludarla más seguido, a decirle cosas bonitas cuando la veía pasar y hasta cartas le dejaba debajo de la puerta de su casa. En ellas la cortejaba y le decía que quería salir con ella. El hecho de que un joven de la talla de Carlos se hubiera fijado en ella, tenía a la mujer muy impresionada.

Gladys aceptó la invitación de Carlos y juntos una noche fueron a un sitio de comidas vegetarianas muy alejado del sector donde ambos vivían. Esa noche Carlos le dijo que le gustaba mucho que sentía una atracción muy fuerte hacia ella y le regaló un anillo con los últimos ahorros que tenía.La mujer le gustó la cortesía del joven y aceptó ser su novia.

Carlos contento con la respuesta de la mujer solo esperaba que llegara el fin de mes para recibir los regalos y detalles por parte de Gladys, de quien se decía tenía una pensión de una fuerte suma de dinero.

Llegó fin de mes y principios del otro y Carlos no notaba un gran cambio en las finanzas de su nueva conquista. Preocupado por la situación y al ver que sus planes habían caído decidió preguntarle a la anciana de frente cuando le pagaban. “Cuando me qué?, respondió la mujer de la tercera edad quien no entendía la pregunta.

“Si, que cuando te pagan la pensión amor es que quiero que me regales un celular que el míos e me dañó y ya casi por eso no te llamo amor”, replicó el joven.

“Bueno mijo yo te voy a decir algo: Yo no tengo pensión, la platica que medio tengo me la da mi hija todos los meses pero en compras para la casa y ella misma paga el arriendo y los servicios y esta ropa que me ves de marca me la manda mi hermana que está en la yunai… así que te equivocaste, que dijiste coroné?”, contestó la mujer de 75 años.

El joven llenó de impotencia terminó la relación y se fue en búsqueda de su amigo para reclamarle.

 

 

 

 

 

 

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