COSTANOTAS octubre 31, 2018

Los celos obsesivos de Juan José lo llevaron a realizar cualquier tipo de pirueta con tal de verificar el sitio donde se encontraba su esposa.

El hombre que trabajaba de noche haciendo domicilios en una droguería en el barrio Villa Carolina en la ciudad de Barranquilla no tuvo más remedio que escaparse unas horas de su puesto de trabajo, cuando recibió una llamada de su esposa en la noche de Halloween. En dicha llamada Myriam Fuentes le dijo a su marido que iba a llevar de urgencias a su mamá ya que tenía fiebre de 40.

Juan José un hombre celoso por naturaleza desconfío de su esposa inmediatamente y pensó que de seguro era que se iba para otro lado por ser noche de Halloween.

Comenzó a llamarla y el celular de su mujer apagado. De inmediato el motorizado buscó la manera de llegar hasta el Hospital de Barranquilla pero había un detalle: no podía dejarse ver de su esposa ya que Myriam quien le había advertido que no quería volver a repetir una escena de celos como la que le había protagonizado ya en 3 ocasiones en distintos lugares, haciéndola pasar pena.

Pensó y pensó hasta que dio con la idea. Era noche de ‘brujitas’ y la mejor manera de pasar desapercibido era disfrazándose de un personaje que pudiera estar cerca de la clínica y pasar desapercibido.

El hombre vio pasar a un tintero de esos tradicionales de la Costa que cargan los termos en una cajita de madera y con los populares panes ocañeros y dijo: “!Ahí jue!”.  Además había un plus: A su esposa no le gustaba el tinto así que no había posibilidad de que se le acercara a comprarle uno si era que se encontraba en el lugar.

Juan José tomó una de las batas de la farmacia, se colocó una gorra, compró una barba postiza de Halloween y se trasladó a una tintera a donde alquiló por 20 mil pesos la caja con los termos para completar su disfraz y se trasladó hacia el hospital a donde se encontraba supuestamente su esposa

Ya en el sitio el tintero disfrazado esperaba a que su mujer se asomara o saliera de la puerta a hacer alguna llamada y así fue. Salió efectivamente de la puerta de urgencias mientras que Juan José se hallaba con su caja de tintos en un árbol camuflado.

La mujer se fue en dirección hacia una señora que vendía llamadas y en ese instante pudo descansar Juan José pues su mujer le había dicho la verdad.

Myriam llamó a su esposo por celular y a este se le olvidó apagarlo. El tono del timbre: ¡Celoso y qué! de Peter Manjarrés lo delató.

De inmediato la mujer se le fue encima a reclamarle ya que era la cuarta vez que hacía lo mismo y ya lo había advertido mientras que el sujeto no tuvo más remedio que huir del lugar.

Su esposa lo terminó por los celos obsesivos que tenía hacia ella.

 

 

 

 

 

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