COSTANOTAS noviembre 1, 2018

En el norte de la ciudad de Barranquilla se cerraron algunas calles para que a ritm de tambores guacharacas y el popular triqui triqui Halloween cientos de niños, jóvenes y adultos pidieran dulces de casa en casa.

Pedir dulces a ritmo de Carnaval sería algo extraño en cualquier parte del mundo pero no en una ciudad como Barranquilla.

Así quedó registrado en una grabación, en donde se observa la alegría y el sabor barranquillero  la hora de celebrar la noche de Halloween.

“Con sabrosura se piden dulces, dame 1.000 a mí”, es la frase de introducción.

Luego de esta frase viene la tradicional “triki, triki, Halloween, quiero dulces para mí”.

Con los tambores de los cantores killeros se vivío la noche de disfraces en ‘La Arenosa’.

El jolgorio y la espontaneidad sigue con adaptaciones de otras canciones y una ‘recocha’ de esas que caracteriza a los costeños.

“En mi kilita me quedo”, cantaban con sus calabazas brincando y bailando., mientras que otros graban el recuerdo de una espectacular noche.

 

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